Queridos Reyes Magos:
Este año no os vamos a pedir que nos traigáis
nada, sólo deseamos que no me retires lo que ya tenemos: una familia, amigos, seres queridos,... sin los cuales la vida estaría apagada, como el más triste
fogón de una cocina sin alma.
No nos retiréis el calor del cariño, del amor,
de la pasión por la vida, no nos retiréis a aquellos con los que compartimos día a
día todas estas emociones, con quienes reímos y lloramos, trabajamos y descansamos, con
quienes discutimos, para luego reconciliarnos en un estrecho abrazo.
No me retiréis la risa, ingrediente esencial de
la vida, la capacidad de reírnos de nosotras mismas y de conseguir transformar una
situación tensa en divertida, y a las personas que nos han ayudado a
lograrlo.
No nos retiréis el placer de hacer regalos (y no nos referimos a cosas materiales), que
es casi mayor que el de recibirlos, el placer de pensar en una persona querida
o preparamos con amor un regalo para ella.
No nos retiréis la sensibilidad ante el dolor,
la capacidad para compartir los momentos difíciles de los demás, escuchando
simplemente, sin necesidad de dar consejos.
No nos retiréis a nuestros niños ya todos los que son como ellos, no nos retiréis su
miradas limpias llenas de curiosidad, su candidez, su ilusión por todo lo que les
rodea.
No nos retiréis esos ratos maravillosos de cada miércoles, esas mañanas compartidas, esos momentos con las mamis compartiendo la vida, con todo lo bueno y todo lo malo.
No nos retiréis la ilusión de seguir
aprendiendo, admitiendo y corrigiendo nuestros errores y acumulando
experiencia.
No nos retiréis los amaneceres brumosos, las
cálidas puestas de sol y las noches estrelladas, la paz del campo, el bullicio
de los días de fiesta y la quietud del hogar en días tranquilos.
No nos retiréis la visita de amigos lejanos, sus
email, sus mensajes, sus wasap, sus recuerdos.
Pero, sobre todo, no me retiréis nuestro espíritu de lucha, nuestra constancia... por sacar a nuestros hijos adelante.
Sin más, se despide con mucho cariño
Lucy e Isa